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14/05/2012Sociedades y fondos de capital riesgo
Las Sociedades de Capital Riesgo previstas en la Ley 25/2005, de 24 de noviembre, reguladora de las Entidades de Capital Riesgo y de sus Sociedades Gestoras, pueden tomar forma de Sociedades de Capital Riesgo o de Fondos de Capital Riesgo, siendo su objeto social la toma de participaciones temporales en el capital de empresas no financieras y de naturaleza no inmobiliaria, que en principio, en el momento de la toma de la participación, no coticen en el primer mercado de las Bolsas de Valores (participaciones o inversiones típicas).
Se trata de instrumentos creados para la inversión en empresas no cotizadas, promovidos institucionalmente, por razones de política económica, para fomentar el crecimiento y la profesionalización de la pequeña y mediana empresa.
Mediante el capital riesgo se persigue la provisión de recursos a medio y largo plazo a empresas no cotizadas en mercados organizados de valores, generalmente mediante participación en su capital social de forma minoritaria pero sin vocación de permanencia en su accionariado, pero también mediante préstamos participativos, obligaciones convertibles u otras fórmulas de financiación.
En el desarrollo de esta actividad se implican tres tipos de agentes, a los que corresponden funciones distintas pero complementarias. Por una parte, la empresa que precisa fondos a largo plazo para impulsar un nuevo proyecto empresarial o para consolidar sus posibilidades de crecimiento. Por otra, el inversor de riesgo, normalmente un intermediario financiero con naturaleza societaria o fiduciaria, que, tras evaluar el proyecto, decide proporcionar lo recursos permanentes demandados. Y, por último, el capitalista de riesgo, que suele ser un ahorrador último con escasa aversión al riesgo y dispuesto a ceder sus recursos a intermediarios especializados con la esperanza de obtener importantes plusvalías en un corto período de tiempo. Cuando el ahorrador último toma parte directamente en el capital de la empresa, esto es, sin la mediación de un inversor de riesgo, se le denomina Business Angel, una figura que están cobrando una creciente importancia.
La figura del inversor de capital riesgo asume variadas funciones a favor de las Pymes, como son las de asistencia en la gestión; supervisión y control; reputación y credibilidad. Y también son diversos los instrumentos a través de los cuales entra el inversor de capital riesgo en una empresa, siendo los más usuales las acciones ordinarias, las acciones preferentes o privilegiadas, las obligaciones convertibles, los préstamos participativos y las operaciones leverage buy-out, (compra financiada por terceros librando como aval las participaciones de la empresa por adquirir o sus bienes) para esta última opción será requisito indispensable que la empresa objetivo disponga de un Cash Flow lo suficientemente elevado para hacer frente a las obligaciones futuras. Siendo menos utilizados otros instrumentos como los préstamos a largo plazo, los préstamos puente y la deuda subordinada. Otro asunto de gran importancia en el ámbito de actuación de este tipo de entidades son las modalidades del capital riesgo en función de la etapa de desarrollo de la empresa en la que se toma la participación, distinguiéndose fundamentalmente las siguientes: capital semilla, capital arranque, capital expansión, capital sustitución y capital con apalancamiento.
Habiéndonos referido a la entrada del inversor de capital riesgo en la empresa, veamos ahora cómo se arbitra la salida del inversor de capital riesgo del capital de las empresas participadas. Las vías de salida que pueden utilizarse son básicamente tres, que a su vez pueden admitir distintas modalidades: venta a los demás accionistas y/o a la dirección de la empresa; venta de la participación accionarial a personas ajenas a la empresa y salida del capital en el mercado de valores.
La razón de ser de este tipo de entidades es impulsar «el aumento de la productividad, la creación de empleo y el desarrollo de una cultura empresarial vibrante y emprendedora. Este canal de financiación se presenta como especialmente idóneo para aquellas sociedades involucradas con las actividades de I+D+i. Además, el inversor del capital riesgo suele incorporar un valor añadido a la empresa financiada, aportando credibilidad frente a terceros y ofreciendo su experiencia ante dificultades, su asesoramiento y sus contactos.
Entre las entidades de capital riesgo más destacadas del sector destacan entidades de capital público como Enisa dependiente del Ministerio de Industria, Energía y Turismo y de capital riesgo privado como Comides, Fonpyme, Nautal Capital o Prince Capital entre otras muchas.
Sin duda este vehículo de financiación de proyectos de inversión resulta especialmente recomendable para los jóvenes emprendedores que precisen reforzar sus estructuras o iniciar el desarrollo de proyectos que incorporen la innovación como factor estratégico en sus procesos o modelos de negocio.